DE VUELTA AL RUEDO

¡Qué rápido pasa el tiempo cuando somos felices y nos dejamos llevar por la ilusión de emprender nuevos proyectos! Parece mentira que ya haya pasado un año desde que me di cuenta que “la vida son dos trazos y un borrón” y que necesitaba salir por aquella puerta sin mirar atrás para comenzar un descanso (merecido) que me llevaría a replantearme mi proyecto futuro. Tener que abandonar un barco porque se hunde da miedo, no sabes qué tipo de seres marinos te aguardan en el fondo del mar y si conseguirás llegar viva a tierra firme. Sin embargo, más miedo da ver como se anuda tu respiración y se evaporan tus esperanzas.

Si permites que te roben el mapa del país de tus sueños dejas de existir automáticamente como persona y es entonces cuando te conviertes en algo así como un “caminante”, pero con la salvedad del olor a cloaca o la obsesión de comerte las tripas de otro ser humano como ocurre en The Walking Dead. Y no, no exagero. Se muy bien que si te rindes es entonces cuando podrán contigo y con tus sueños. Por ello, mi recomendación es agarrar con firmeza el timón de nuestro barco y dirigirnos con tesón hacia nuestra tierra prometida sorteando tempestades y echando por la borda a todo polizón interesado en sabotear nuestra travesía.

Por mi parte he utilizado este último año para trazar un nuevo mapa y una nueva hoja de ruta. Me ha dado tiempo a hacer y deshacer maletas, visitar lugares increíbles y empezar a trazar el plan de los planes, el superplan de mi vida. Como primera parada del crucero rumbo a mis sueños está la vuelta al ruedo, es decir, al mercado laboral. Y si lo pensáis bien, lo de volver al ruedo es casi de manera literal. Entrar en ese redondel, coso, albero o palestra significa lidiar con el toro. El ruedo o el circo no tiene porqué ser redondo, puede ser un polígono de muchos lados.  El terreno del albero debe ser en teoría llano, pero duro y arenoso, y sin irregularidades que puedan provocar algún tropiezo accidental. Y como muchas cosas en este país, esta es la teoría y otra cosa es la práctica.

A pesar del actual paradigma laboral de este país, uno de mis objetivos era afrontar esta nueva andadura con un ritmo suave, relajado y sobre todo, asumirlo con mucho entusiasmo. El trabajo siempre es trabajo, pero esto no debe verse como algo negativo. No significa mirar el reloj constantemente a ver cuando llega la hora de irse a casa. Se trata de comprometerse con la labor y tener una visión positiva de la tarea que realizamos. Un truco que funciona a menudo es utilizar los cinco minutos antes de salir de casa rumbo a la oficina para visualizarte saliendo por la puerta del trabajo contenta después de una jornada productiva y gratificante.

Una vez que se termina la jornada laboral debe empezar “obligatoriamente” las actividades para disfrutar de nuestro tiempo libre y mejorar nuestras destrezas o habilidades. Nada de sofá y esperar a que llegue por si solo el “mañana”. Y aunque la situación laboral tenga tintes de injusticia o mala gestión, siempre se debe realizar el trabajo lo mejor posible como si fuera un desafío personal.

Anuncios

DECIDE, RESPIRA, EXHALA Y DECIDE

Parece obvio decir esta frase, pero en este mundo tú decides cómo vivir. Ya lo decía la canción Un mundo ideal, de Ricardo Montaner. Existe realmente “un mundo en el que tú y yo podamos decidir como vivir sin nadie que lo impida”. Un mundo donde cada día hay una sorpresa, cada instante es un sueño, un horizonte a descubrir, y un mundo para ti y para los tuyos. Pero también hay que tener en cuenta que vivir como queremos supone moverse hacia lo que se quiere, aunque sea difícil. Puede no conseguirse inmediatamente. O incluso, costarnos sudor y lagrimas al ver que nos tenemos que enfrentar a lo indeseado. Vivir como deseamos no es de ninguna manera conformarnos.

post decide

En algún momento debes hacerte estas preguntas: ¿Es ésta la vida que quieres vivir? ¿Es ésa la persona a la que quieres amar? ¿Es esto lo mejor que puedes ser? ¿Puedes ser más fuerte? ¿Más amable? ¿Más compasiva? Decide, respira, exhala y decide de nuevo. Como escribió Francisco Manuel Nácher López, “la vida es una elección constante ante cada problema, ante cada situación, ante cada juicio, ante cada acto, en cada momento”.

Decidir vivir como queremos es vivir, valga la redundancia. Vivir sin preguntarse si nos hubiera gustado otra vida o si hubiéramos sido felices tomando una decisión en aquel instante. Decidir vivir es vivir en todo momento, porque cada momento está a nuestra disposición hasta que deja de estarlo. Nadie nos va a devolver aquella oportunidad, esa ocasión o aquel tris.

En una de las escenas de la película de The Pursuit of Happyness, Chris Gardner, interpretado por Will Smith, le dice a su hijo “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo, ¿vale? Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve por ello y punto”. Ya sé que si pensamos en que es la frase de una peli que habla del sueño americano, aunque algo más elegante cinematográficamente hablando, quizás nos suene a refrán desgastado. Pero un refrán no es solo un dicho popular, ya que a menudo suele contener un consejo sabio.

post decide 2

A veces decidir es decir un simple: “te necesito” a la persona que queremos para que no marche sin nosotros. Decir: “adelante, hagámoslo” y comprometerte con un plan de vida que a priori da vértigo. Quizás ir a esa entrevista de trabajo porque te sientes preparada para un nuevo reto aunque suponga abandonar tu zona cómoda. O decidirte a matricularte en aquellas clases de pintura que siempre quisiste tomar, pero que piensas que no puedes porque esas que crees que son tus amigas te dirán que “ya estás mayor para esas cosas”.

Lo opuesto a decidir vivir no es decidir morir, sino vivir sin decidir, vivir infeliz, vivir lamentando, vivir una vida desagradable y suponer reiteradamente que no hay más remedio. Decidir vivir como queremos es estar seguro de que la vida vale la pena y que la toma de decisiones vale la pena por el mero hecho de intentar alcanzar lo que deseamos.

Así que DECIDE.

MEJOR A LOS 30 QUE A LOS 20

Sin duda alguna, mi frase del año. Y es que cuando dejas de contar los años para contar los meses y después los días para cumplir 30, te entra cierto temor en el cuerpo, ¿no? Van a ser un total de 11.000 días, 265.000 horas vividas, y todavía muchas de nosotras no nos hemos leído los Pilares de la Tierra!!! Y yo ni ganas que tengo por ahora. Bueno, aunque me encanta Dani Rovira y sus monólogos, llega el momento de ponernos serias sobre el tema que hoy he elegido.

cumpleaños

El caso es que cuando cumples 30, dejas atrás un pedazo importante de tu vida y muchas de nosotras no podemos decir que nos sentimos plenamente realizadas personal y profesionalmente a esta edad (y lo digo así por no decir que hasta ahora, muchas mujeres no han tenido un jefe que las valore y motive; no han encontrado a su príncipe azul con el que aflorar su instinto maternal; o no se han parado a preguntarse a una misma lo que realmente anhela en esta vida en una choza en Bali o en un retiro espiritual en la India). Entonces, ¿Cómo hacían nuestras en madres que a nuestra edad ya tenían vocación o profesión y una prole en casa e iban como mucho una vez al año de vacaciones a Benidorm o Chipiona y no estaban faltas de respirar aires exóticos?

No sé si será por eso de que cada día, cada año y decena a la que llegamos es una experiencia nueva para nosotras y de alguna manera tenemos miedo porque ya nos han ido haciendo spoilers por el camino otras amigas, vecinas o las revistas de moda.  O si, por el contrario, creemos realmente que el fenómeno de la gravedad nos desfigurará , el reloj biológico empezará a marcar más fuerte la aguja del segundero y bufaremos al leer la sección de demanda de empleo del periódico a aquellos anuncios que pidan abstenerse a mayores de 25. Y es que, señores y señoras, hermanas, primas y amigas, no hay un manual de instrucciones para cumplir los 30.

Siendo pequeña ya me gustaba leer revistas y el periódico (de ahí una de mis vocaciones, la de periodista), y recuerdo un artículo en particular relacionado con la causa que hoy nos ocupa: “30 cosas que cada mujer debe tener y saber a los 30″. El texto fue publicado en 1997 por la popular revista Glamour y, el año pasado, el diario británico Huffington Post recogió el listado original con el fin de recordar el simpático artículo (Turning 30: 30 Things Every Woman Should Have and Should know).

El texto no tenía desperdicio para reírte o deprimirte un rato.  En el número 11 de la lista se encontraba: un juego de destornilladores, un taladro inalámbrico y un sujetador de encaje negro. Las tres cosas juntas me suenan raro, pero por separado son bastante útiles, tengo que reconocerlo. La número 15 también, sin duda, estaría en la lista de cualquiera: un comienzo sólido en una carrera profesional satisfactoria. Otra cosa es que termines la carrera y el máster a los 27 y solo te quieran como becaria. Y por destacar una última estaría la número 12: algo ridículamente caro comprado por ti misma simplemente porque te lo mereces. Bien, esto me apena porque ratifica la teoría que tienen los hombres de que las mujeres somos unas amantes de lo inútil, sobre todo en época de rebajas.

ventana

Supongo que hacer una lista como ésta a ninguna de nosotras nos costaría nada, es como escribir a los Reyes Magos o a Papá Noel con la diferencia de que las probabilidades de recibir alguna de las cosas incluidas en el repertorio se ven drásticamente reducidas. No porque no lo merezcamos ninguna de nosotras. La mayor parte de las cosas que alberga la lista se consiguen mediante dinero. Sí, con cash, transferencia bancaria o vía paypal.  Sin embargo, creo recordar que las mejores cosas de esta vida son gratis: los abrazos, los besos, los sueños, la familia…

Supongo que las prisas del día a día, la gravedad, el reloj biológico y algunos agentes externos como el trabajo, la hipoteca, los pañales, y demás, te disuaden la mayor parte del tiempo de caer en listas como la anterior. Pero sé que a veces nos sentamos junto a una ventana con una taza de té y comenzamos mentalmente a trazar un plan para conseguir los trastos inútiles o muy útiles de la lista, más todo aquello inmaterial que no sabes muy bien que es pero que simboliza a la mujer treintañera de la televisión, y otras cosillas que no sabías que querías, pero que en ese momento, sin duda, las necesitas. Y este tipo de ejercicio lo deben hacer muchas hasta los 40. Momento en el que por fin se debe encontrar el equilibrio, el Yin y el Yan, y te ves en un espejo sintiendote a gusto contigo misma. De pronto vuelves a pensar que de alguna manera siempre somos jóvenes e inexpertas en algo. Que todavia hay un millón de cosas que quedan por venir a ilusionarnos como si aún fuéramos niñas y hacernos sentir especiales.

UN LUGAR LLAMADO ID NASSER (ÁFRICA) PARTE II

Con falta de sueño y hambre realmente me costaba distinguir si lo que veían mis ojos era una alucinación o la realidad. Jesús, el director de Casa Escuela Santiago Uno, se aventuró a realizar una rueda de reconocimiento del entorno de cinco minutos. Yo, cinco minutos después, seguía aún algo perpleja, tengo que reconocerlo. A continuación, el director sacó fuerzas de alguna parte y puso en marcha a todo el mundo, desde educadores, trabajadores, alumnos a voluntarios para cumplir on time con los objetivos marcados para el proyecto y finalmente, dar a los chicos el premio por el trabajo realizado durante 2 meses. Premio que consistía en llevarles a un zoco y comprarse ropa por valor de 100 euros. Aunque el premio real era vivir una aventura sin igual, convertirse en auténticos héroes y disfrutar de una experiencia inolvidable, donde no faltó el cariño y la ternura que a muchos les faltaba.

Llegamos a las ocho hora española y no había un minuto que perder. Después de una breve asamblea todo el personal estábamos divididos por equipos para completar el trabajo restante del grupo anterior. Equipo que había trabajado duramente y había dejado el listón muy alto. Nosotros eramos los últimos y los equipos anteriores habían derrochado muchas horas, sudor y creatividad. Teníamos unos diez días para cumplir el objetivo propuesto y dar una fiesta por todo lo alto para el pueblo y autoridades, ya que el resto de días hasta el día uno de septiembre estaríamos viajando cerca de la costa hasta Tánger.

imagen post 8

Durante mi primer día me tocó hacer limpieza en una de las aulas que usaríamos como cocina y comedor. Otros, hicieron limpieza en las haimas árabes, pintaron, soldaron… todos trabajando bajo el sol africano. Por la tarde, acudimos al estudio y empezamos a conocer a los chicos y a las gentes del lugar. Niños, padres, madres, jóvenes… todos acudían a las cuatro de la tarde a la escuela. Ésta se había convertido en el lugar de referencia, un lugar para estudiar, jugar a diferentes deportes, pintar, reír, charlar con mujeres, aprender a coser, o hacerte una revisión médica!

El primer día fue muy bonito e intenso, pero los siguientes fueron aún mejores. Poco a poco, la otra voluntaria, Laura, y yo pudimos trabajar en otros ámbitos que no fueran la cocina o la pintura. Junto con un par de chicos y chicas del centro de Santiago Uno hicimos cemento para construir un pati, como decimos en Salamanca (rayuela como se dice en América Latina, palet en Girona o txingo en el País Vasco); hicimos grafitis en los muros de la escuela para llenarla de luces y colores que dejasen el recuerdo del trabajo que realizamos aquel verano; enseñamos a los niños de entre dos y ocho años cómo decir los números en castellano, repasamos las sumas y restas; y yo comencé a dar el taller de costura para las mujeres junto a Toñi, la administrativo de Santiago Uno.

imagen post 9

Nunca me habría imaginado cuánto podía dar de sí un taller de costura en aquel pequeño pueblecito de Marruecos. No eran dos horas de clase sobre el uso de la máquina de coser eléctrica y las técnicas y trucos de costura. Era un refugio para las mujeres del pueblo, un lugar de uso y disfrute exclusivamente para ellas, donde poder dar rienda suelta a su creatividad y charlar distendidamente de sus rutinas, sus dudas y miedos.

Todos los días había grupos que construían un tobogán, unos columpios y un sube y baja, tanto para la escuela en la que nos encontrabamos como para otras cercanas; impartían clase de español y árabe a los mayores; preparaban la comida de ese día o la cena; llevaban a los niños del pueblo a ver la playa por primera vez; regalaban ropa a las madres, a sus maridos y niños; y se entregaban medicinas y material escolar a la vez que se les enseñaba a gestionar por ellos mismos el centro médico y la dinámica de la escuela.

imagen post 10

Por las noches, aunque muchos ya no podíamos con nuestro cansancio, nos quedábamos charlando con los educadores, los menores y las mujeres del pueblo. E incluso, cuando terminaba el taller de costura, las mujeres nos invitaban a sus casas para compartir lo poco que tenían y agradecerte la visita a su pueblo y el trabajo que estábamos haciendo no solo en la escuela, sino en varias casas que habían perdido parte de su tejado o necesitaban una mano de pintura.  Recuerdo una noche en la que una de las mujeres mayores del pueblo que asistía a mis clases de costura, Aisha, nos invitó a Toñi, Laura, y a mi a su casa. Nos hicieron el ritual del té, nos ofrecieron huevos cocidos, pán y galletitas saladas. Como todas las “abuelas”, estaba muy pendiente de si comías, qué comías y cuánto comías.  Ella te hacía sentir como en casa. Era una mujer risueña, muy activa y cariñosa. Su marido, en una esquina de la haima, nos intentaba contar, a través de su nieto que sabía algo de francés e inglés, que él había participado en la Guerra de Ifni. Entre señas, onomatopeyas, una escasa traducción y nuestra interpretación, entendimos que el señor había luchado contra los españoles bajo el Gobierno de Franco y primero con los franceses por la liberación del territorio de Ifni.

Aunque los últimos días fueron geniales y pudimos aprovechar para ver más lugares, vivir la experiencia de ducharse en un hamman, conducir motos de agua y regatear en un zoco, me quedo con los mil y un abrazamos que nos dieron y dimos el equipo a cada niño, mujer y hombre del pueblo. Afortunadamente para algunos, 25 en concreto, podrán venir a visitarnos en octubre a Salamanca. Otros deberán esperar un año más hasta vernos de nuevo en el proyecto de 2014. Aunque cada año se elige una nueva escuela, nunca se pierde el contacto con las anteriores ni la oportunidad de visitarlas y evaluar el crecimiento que han realizado por ellos mismos desde que les dijimos “hasta pronto”.

Esto no ha sido un proyecto en el que los occidentales, como superiores dominantes por las donaciones de material, recursos y tiempo, hacemos y deshacemos mientras nos compadecemos de los hijos de las tribus nómadas bereberes. Es un proyecto de cooperación y, como su nombre indica, es una acción conjunta. Árabes y españoles hemos trabajado por la reconstrucción de la escuela, por constituirla como un centro de formación profesional, un vivero de empresas y emprendedores, un refugio de mayores y pequeños, y un lugar donde se pueden hacer realidad sus sueños.

Muchas gracias a todo el equipo de educadores de Casa Escuela Santiago Uno, a los niños, niñas que acudían diariamente a la escuela de Ben Baja, a todas las mujeres de Id Nasser, que me hicieron pasar tan buenos momentos y en especial a Aisha, por su hospitalidad, cariño y carcajadas.

Leer PARTE I

UN LUGAR LLAMADO ID NASSER (ÁFRICA) PARTE I

Después de duros años trabajando por y para una Startup, decidí cambiar de aires y el chip. Había escuchado la frase de “Trabajamos para vivir. No vivimos para trabajar”, pero nunca la había dotado de significado para mí. Creía que era un frase comodín de aquellos que seguían la ley del mínimo esfuerzo, de los que no estaban preparados para grandes responsabilidades y de los conformistas. No sabía cuánto albergaba aquel consejo. Y es que cuando tu día a día no te permite ni parar un instante y disfrutar de momentos con tus seres queridos, mirar a tu alrededor en busca de una mirada cómplice, observar a la gente siendo feliz con su rutina y escuchar sus historias tristes o alegres, desde mi punto de vista, es síntoma de que algo va mal. Sin embargo, salir de la compañía me aterraba, tenía la sensación de que era como cuando te tiras de un coche en marcha o cuando abandonas a tus compañeros de batalla porque sabes cuál es el duro final y deseas, egoístamente, ver amanecer un día más.

imagen post 5

Una vez fui consciente de cuál era la verdadera realidad y hacia donde me llevaba esa situación, me daba igual que la empresa fuera una de esas startups que prometía ser un gran éxito y se quedó por el camino por peleas entre cofundadores, pérdida de la filosofía que originó su creación, mala gestión, y un sinfín de historias más. Cuando vives de tal manera que te sientes encadenada y no puedes acudir allá donde dicta tu corazón es el momento de romper los grilletes que nos retienen y salir del barco porque éste, se hunde. Y yo no quería ahogarme. Quería vivir.

imagen post 7

Buscando expiar mis pecados, reencontrarme conmigo misma y ser feliz, fui a dar con Casa Escuela Santiago Uno. Es una entidad de los servicios sociales que ofrece esperanza a chicos y chicas que desde pequeños han pasado por situaciones difíciles, o han ido dando tumbos por la vida y ya se han visto cara a cara con un juez. No es un centro de menores al uso, su misión es “la de redefinir sueños, buscar al héroe que todos llevamos dentro y formarles para el empleo”, como bien nos explicó Jesús Garrote, Director de la organización, en la reunión informativa sobre “Misión Marruecos”.

A la reunión acudí con mi marido y después de escuchar hablar a Jesús, ninguno de los dos nos lo pensamos dos veces: queríamos ir y participar en el programa “De infractores a Misioneros” en Marruecos. El proyecto estaba dividido en cuatro grupos de educadores que trabajarían durante quince días seguidos con el objetivo de mejorar y recuperar las instalaciones escolares de Id Nasser. A los quince días, darían el cambio al grupo siguiente y regresarían a casa. En total, medio centenar de alumnos, educadores y voluntarios participarían en el proyecto solidario en el Sur de Marruecos.

Al encuentro inicial acudimos algo más de diez voluntarios a los que se nos pidió un compromiso con la entidad, el aprendizaje de al menos 100 palabras árabes antes de la partida, saber cinco de las once disciplinas requeridas (cocina, soldadura, pintura, electricidad, albañilería, horticultura, fontanería, apicultura, costura, medicina y peluquería), conocimientos para realizar talleres de expresión artística, habilidad para el trabajo en equipo y capacidad de liderazgo. Dominaba varias de las disciplinas solicitadas pero no estaba segura que fuéramos seleccionados, no encajábamos con la idea que yo tenía de los voluntarios que se marchan a África. Ya sabéis, esas ideas preconcebidas que nos permiten clasificar a las personas en urbanitas, ecologistas, mochileros…. Y mi idea del “voluntario” era la de aquel chico o chica ingenuo, seguramente con alguna que otra rastra, ropa a rayas o desteñida y vaqueros hecho de algodón reciclado. El caso es que ilusión no nos faltaba y un mes después de la reunión recibimos la llamada de Jesús para confirmarnos que estábamos dentro del proyecto.

Como sé como es mi familia, decidí no comunicarles nuestra intención de viajar al país africano hasta casi un mes antes del viaje. En España tenemos una idea de Marruecos ,y África en general, más que equivocada. Escuchas hablar de África como un lugar donde sólo hay guerras, machismo, secuestros, hambre… pero nada más lejos de la realidad. Hay sonrisas, ilusiones, sueños, respeto y una cultura muy rica. Sin embargo, por mucho que les expliques a los demás todo esto, siempre escuchaba lo mismo: “¿y qué vas a hacer allí?”, “¿y si te pasa algo?”, “¿cómo sabremos que estás bien?”, “¿te funcionará el teléfono móvil?”… Vamos, cualquiera diría que me iba al fin del mundo, y es que para quienes el mundo es su ciudad, o su país, Id Nasser estaba un poco lejos, por no decir que a mi madre le sonaba al típico sitio en el que te secuestran y piden un recate.

imagen post 6

Lamentablemente, mi marido no pudo participar en el programa porque en estos tiempos de crisis es difícil tomarse vacaciones. Y yo, que estaba decidida a respirar aires nuevos, marché sin él con el equipo de Casa Escuela Santiago a mediados de agosto rumbo a ese pueblecito de la provincia de Sidi ifni, en Marruecos.

El viaje duró nada menos que veintiséis interminables horas y tengo que reconocer que por la noche el paisaje no distaba mucho del de Castilla y León, con la salvedad de ver estaciones de servicio Afriquia cada cinco minutos. Llegamos al amanecer del día siguiente al de partida y entramos caminando en la escuela por unas puertas azules metálicas. En ese instante tuve una visión de lo que yo creía que sería el apocalipsis o la peli de Soy Leyenda con menos presupuesto, sin Nueva York y sin pastor alemán que nos protegiera. Parecía como si el resto del planeta nos hubiera dado la espalda y quedásemos sobre la tierra 9 elegidos para levantarlo de nuevo, más los jóvenes que llevaban ya mes y medio entre aquellos muros. Poco a poco aparecieron caras de sueño y calor envueltas en sacos de dormir desteñidos y polvorientos. Parecían haber sobrevivido al ocaso así que ¿por qué no lo iba a hacer yo? En ese preciso instante desperté de mi desvarío y pensé: “ahora ya no hay marcha atrás”.

Continuar leyendo PARTE II

Blog de WordPress.com.

El nuevo idioma

Acogedor de nuevas experiencias. Basta sin intuiciones experimentar el mundo.

El cuento de Saliary

Un poema a mi paranoia

El tarro de ideas

donde el tarro se destapa

Ser madre joven y SOBREVIVIR en el intento

Investigando acerca del desarrollo personal y profesional...

Mucho Más Que Dos

Investigando acerca del desarrollo personal y profesional...

avueltasconmivida

Revoltijo de ideas, palabras y ficciones

Mamá puede

Las cosas que le pasan a una mamá

No soy tan vaga

Investigando acerca del desarrollo personal y profesional...

Inspiramundo

Coach Ontológico

CON GORRO . . . Y A LO LOCO

como madre, busco la paz · como madrastra, ¡dominar el mundo! (pa qué te voy a engañar)

Barbaraontheroad

Next destination: Colombia

una madre de Marte

familia monoparental y adopción

Angel Largo

Just another WordPress.com site

Mamá y su Coquito

Investigando acerca del desarrollo personal y profesional...

massobreloslunes

Investigando acerca del desarrollo personal y profesional...

EL ESPEJO DE LA VIDA

Investigando acerca del desarrollo personal y profesional...

La vida es vivir

Estar dispuest@ a vivir aprendiendo cada día